Cómo la compresión Zstandard puede multiplicar la capacidad de tu caché sin tocar el hardware
Cloudflare prueba compresión Zstandard en su caché y logra reducir el tamaño de los archivos elegibles a un tercio. Te explicamos qué significa esto para la infraestructura de tu pyme y cómo aplicarlo.

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El problema: el almacenamiento se encarece y las pymes lo sienten
El costo de la memoria y los discos duros ha aumentado de forma notable en el último año. Para una pyme que depende de su infraestructura digital, esto puede significar presupuestos ajustados y la necesidad de exprimir al máximo los recursos existentes.
Cloudflare, uno de los mayores proveedores de CDN del mundo, enfrenta este mismo desafío a gran escala. Su solución, un prototipo llamado Cache Transcoding, ofrece una lección valiosa para cualquier negocio que gestione contenido web: la compresión inteligente puede multiplicar la capacidad de almacenamiento sin añadir hardware.
Qué es Zstandard y por qué es relevante
Zstandard, o zstd, es un algoritmo de compresión sin pérdida creado por Yann Collet y liberado en 2016. A diferencia de formatos como JPEG o MP3, que descartan información, zstd conserva cada byte original tras la descompresión, garantizando que el contenido no se altere.
Su principal ventaja es el equilibrio entre velocidad y ratio de compresión. En pruebas de Cloudflare, zstd comprimió datos un 42% más rápido que Brotli, con tamaños casi idénticos, y produjo archivos un 11,3% más pequeños que gzip a velocidad comparable. Para una pyme, esto significa que la compresión no ralentiza la entrega de contenido, algo crítico si se aplica en cada solicitud.
El prototipo de Cloudflare: comprimir dentro del caché
Cloudflare almacena tradicionalmente los activos tal como los envía el origen. Si un servidor envía una respuesta sin comprimir, esos bytes se guardan y transfieren sin cambios. El prototipo Cache Transcoding cambia esto: cuando un activo entra en el caché, se comprime con zstd antes de escribirse en disco, y se descomprime solo al entregarlo al cliente.
En las pruebas iniciales, esta codificación redujo el tamaño de los archivos elegibles a un tercio de su tamaño original en disco. El costo adicional de CPU fue pequeño, pero el ahorro en almacenamiento y ancho de banda entre centros de datos fue significativo, incluso a escala de petabytes.
No todo se puede comprimir: la clave está en elegir
La compresión no es universal. Imágenes, videos y fuentes suelen estar ya comprimidos; en la muestra de tráfico de Cloudflare, estos medios representaron el 21,4% de las solicitudes pero el 63,3% de los bytes. Comprimirlos de nuevo sería un desperdicio de CPU.
El texto comprimible es diferente. HTML, JSON, CSS y JavaScript representaron el 67,3% de las solicitudes y el 22,3% de los bytes. Dentro de ese segmento, aproximadamente el 71% llegaba sin comprimir y se comprime muy bien. En la prueba controlada, los activos elegibles se comprimieron unas 2,8 veces, con un costo de codificación de 4,31 nanosegundos por byte y de descompresión de 1,56 nanosegundos por byte.
Qué significa esto para tu pyme
Si tu negocio gestiona un sitio web, una tienda en línea o una aplicación, la compresión en el caché puede ayudarte a:
- Reducir costos de almacenamiento: al ocupar menos espacio, puedes mantener más objetos en caché sin ampliar servidores.
- Mejorar la velocidad de entrega: al transferir menos bytes entre servidores o centros de datos, el ancho de banda se usa de forma más eficiente.
- Evitar la evicción de contenido útil: al ocupar menos espacio, es menos probable que los archivos importantes se eliminen del caché por falta de capacidad.
Sin embargo, la compresión no es gratis. Implica un costo de CPU, aunque se paga una sola vez al llenar el caché. La descompresión ocurre en cada entrega, pero es más rápida que la codificación. En el prototipo, el costo adicional de CPU se mantuvo en unos pocos puntos porcentuales bajo las condiciones de tráfico y reutilización probadas.
Recomendaciones prácticas para implementar compresión
Antes de lanzarte a comprimir todo, considera estos puntos:
- Identifica qué comprimir: prioriza texto como HTML, JSON, CSS y JavaScript. Evita comprimir imágenes, video o fuentes que ya vienen comprimidas.
- Define un umbral de tamaño: en el prototipo, comprimir solo archivos de 4 KiB o más capturó casi todo el beneficio sin disparar el uso de CPU. Ajusta este límite según tu tráfico.
- Mide el impacto en CPU: la compresión consume recursos. Realiza pruebas para asegurarte de que el aumento de CPU no afecte el rendimiento general.
- Considera la política de caché: comprimir solo el contenido popular no siempre es eficiente, porque la descompresión ocurre en cada servicio. Una política simple, como comprimir todo el texto elegible, suele dar mejores resultados.
La lectura práctica: optimiza antes de invertir
El enfoque de Cloudflare demuestra que la optimización del almacenamiento no siempre requiere comprar más hardware. Para una pyme, aplicar compresión en el caché puede ser una forma económica de ampliar la capacidad efectiva y reducir costos de ancho de banda.
Si tu infraestructura está basada en Odoo, sistemas propios o una combinación de ambos, en Altya Studio podemos ayudarte a implementar estrategias de compresión y optimización de caché adaptadas a tu negocio. Analizamos tu arquitectura para que aproveches al máximo tus recursos actuales.
Fuente: blog.cloudflare.com